2. Los vegetales son pobres en grasas y no tienen colesterol. Una dieta elevada en grasas incrementa las probabilidad de padecer enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer. Los vegetales, además, son muy pobres en el tipo de grasa asociada a enfermedades del corazón. Muchos alimentos procedentes del reino animal contienen colesterol. El consumo de vegetales, que no contienen colesterol alguno, pueden prevenir el riesgo de padecer esta mortal enfermedad, equilibrando la dieta.
3. Los vegetales son pobres en sodio. El sodio se encuentra en la sal y otros muchos alimentos. Demasiado sodio puede causar una alta tensión sanguínea en algunas personas. Los vegetales frescos contienen muy poco sodio. En general, los vegetales congelados tienen más sodio que los frescos, y los envasados todavía poseen niveles más elevados. Lea las etiquetas de los envases de los alimentos para encontrar productos con la más baja cantidad de sodio.
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-Vitamina C. Muchos vegetales contienen también un alto nivel de vitamina C y pueden ayudar a prevenir el cáncer de garganta y estómago. Entre los que son ricos en vitamina C se encuentran: los pimientos (chiles), col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, tomates, hojas verdes de berza...
-Hierro. Algunos vegetales son muy buenas fuentes de hierro. Este mineral es necesario para generar los componentes de la sangre y proporcionarnos energía. Un déficit de hierro en la dieta puede causar anemia. Alimentos con alto contenido de hierro son: las espinacas, los guisantes, las habas, las hojas verdes de la remolacha y las patatas enteras.
-Calcio. Los vegetales de color verde oscuro, tales como las espinacas, el brécol, la col... son ricos en calcio. El calcio es necesario para la buena salud de los huesos, los dientes y puede prevenir la osteoporosis.








